El eclipse solar parcial, visible desde Pamplona: Estamos satisfechos
La previsión meteorológica era poco halagüeña en Pamplona: lluvia intermitente y cielo nublado. Imposible apreciar el eclipse parcial de sol de este sábado, visible desde puntos de Europa, África, Asia y América. Aunque a las 11 y media de la mañana, cuando el fenómeno rozaba su punto de mayor magnitud en la capital navarra, las nubes se disiparon de forma ligera, desatando la alegría del centenar de personas que se congregaron ayer en la explanada del Planetario, en una observación pública con telescopios organizada por la Agrupación Navarra de Astronomía y la Red Astronavarra Sarea. “Estamos satisfechos”, valoraba Josetxo Artajo Zaragueta, aficionado a la astronomía, pasado el mediodía, mientras recogía su telescopio. Final feliz para una mañana tensa. A las 8 y media llegó Artajo al parque Yamaguchi, con antelación suficiente para calibrar su telescopio. “Esto es la crónica de un fracaso anunciado”, vaticinaba dos horas más tarde, con el cielo encapotado y las primeras gotas cayendo sobre Pamplona. La luna estaba a punto de interponerse entre la Tierra y el sol, aunque parecía que iba a ser imposible apreciar el fenómeno. “Pero la esperanza es lo último que se pierde”. El refrán cobró sentido. En cuanto la nubosidad dio un respiro, Óliver Manso García, de 8 años, se ajustó con las dos manos sus gafas homologadas para ver eclipses. Apenas un par de segundos después estaba dando brincos de alegría al grito de “¡qué chulo!”. “El año pasado pidió a los Reyes Magos un telescopio. Ya hemos visto en casa la Luna, Marte, Júpiter, Saturno… Le crea mucha curiosidad eso que está lejos y desconocemos”, revelaba su madre, Raquel Manso Ruiz de la Cuesta. La astronomía no es una afición nueva para él: ya en sus primeros años se interesó por el espacio exterior. “La Luna le llamó la atención poderosamente desde que era muy bebé”, aseguraba Raquel. Otros jóvenes aprovecharon el fenómeno astronómico para comprobar de primera mano lo que habían visto en Internet: si era posible apreciar el eclipse solar utilizando un folio blanco y una espumadera de cocina. “Al incidir la luz, se supone que debería verse cómo la luna cubre una parte del sol”, explica Maite, madre de June y Markel (4 y 7 años), quienes acudieron a la observación con Iraitz y Aimar Ilundain (5 y 7 años) y Oier (7 años), amigos del colegio. A pesar de que no lograron su objetivo, el experimento avivó la pasión por la ciencia de los jóvenes. “¡Yo voy a ser científico!”, exclamaba Markel con rotundidad. También en sus primeros años de vida le llegó a Ana, expresidenta de la Red Astronavarra Sarea, la afición por la astronomía, una pasión que perdura décadas después. “Volvíamos de noche de una excursión escolar a Roncesvalles. Apoyada en el cristal del autobús, me empecé a fijar en que había estrellas de colores. Al día siguiente, le pregunté a la profesora por qué algunas estrellas eran azules, otras eran rojas, y me dijo que era por su temperatura. Me llamó tanto la atención que me enamoré para siempre”, relata. Observadora habitual del espacio exterior, Ana destaca la belleza de un objeto astronómico concreto: “Saturno es lo más precioso que se puede ver a través de un telescopio”. La magnitud y la duración del eclipse parcial de sol de este 29 de marzo variaron en función del territorio. Según el Instituto Geográfico Nacional, en Pamplona se pudo apreciar el fenómeno durante 105 minutos. La sombra de la luna inició su recorrido sobre el círculo solar a las 10.55 h, ocultando el margen superior derecho, y concluyó a las 12.40 h, desapareciendo por el margen superior izquierdo del sol. La máxima magnitud del eclipse en Pamplona tuvo lugar a las 11.46 h: en ese momento, la luna cubría un 32% de la superficie del astro. Hasta ayer, la última vez que se pudo ver un eclipse en la capital navarra fue el 25 de octubre de 2022. También fue en horario de mañana, aunque su magnitud fue menor: alcanzó un 10%. A nivel nacional, la capital de provincia donde el eclipse de ayer alcanzó mayor magnitud fue A Coruña (43%). En el otro extremo, Palma de Mallorca: visto el fenómeno desde la capital balear, la luna sólo cubrió un 20% del círculo solar. En ambas ciudades se registró también la mayor y menor duración del eclipse en España. En la ciudad gallega, la luna se interpuso entre el sol y la Tierra durante 115 minutos (de 10.44 h a 12.39 h), mientras que en Palma de Mallorca se pudo apreciar el fenómeno durante 88 minutos (entre las 11.02 h y las 12.30 h). Según la misma fuente, el Instituto Geográfico Nacional, el eclipse tuvo una duración global de 213 minutos y alcanzó su mayor magnitud en Canadá (93%).